Entre Nos…

Por: Carlos Santamaría Ochoa.-

Llama poderosa y peligrosamente la atención el grito que hicieron cientos de seguidores de Andrés Manuel López Obrador, hoy presidente de México, cuando dicen: “La escuela primero, al hijo del obrero; la escuela después, al hijo del burgués”, porque denota un odio que se ha ido sembrando desde que este señor llegó al poder contra la gente que bien o mal tiene recursos económicos.

Sus expresiones típicamente absurdas como “fifí”, para etiquetar a los que no comulgan con sus necedades, caprichos o “ideas”, con los que no avalan sus encuestas realizadas nadie sabe donde ni con qué método que a todas luces es ilegal, y que solapa un Congreso de la Unión servil y agachón, o un Senado igual de arrastrado como nunca, y que viven criticando a “los de antes”, pero que poco a poco están acabando con los valores humanos en México.

No es posible, en nuestros tiempos, pensar que el obrero tiene mayores privilegios que el llamado burgués, cuando los fanáticos de la 4T ni idea tienen del término que emplean, y lo ocupan para el que tiene dinero.

Dinero, señores “amolistas”, lo tenemos los que estudiamos y trabajamos, los que ganamos en los comercios que emprendimos, los que invertimos en México en factorías, industrias y más, que dan trabajo a miles de personas que lo requieren, y que el presidente se empecina en defender como “los pobres”, haciendo una diferenciación muy marcada entre las dos clases sociales.

Si hay diferencia material, económica, pero no podemos alimentar una diferencia social en la que llegará un momento en que los que hemos estado un poco más arriba de la miseria y no llegamos a la opulencia tengamos que decidir a cual lado nos iremos: la clase media, esa tan vilipendiada y atacada por los gobiernos en todas sus acciones tendrá que decidirse si se convierte en “fifí” o en “proletaria”, cuando los dos términos son equivocados desde nuestro punto de vista.

Mal, López Obrador y sus fanáticos cuando quieren separar a los que tienen con los que no tienen, cuando alimentan odios y rencores sociales y éstos ya están en nuestras calles propiciando enfrentamientos verbales que pueden convertirse en materiales y provocar muchas víctimas.

Mal está López cuando ha otorgado a un grupo de delincuentes disfrazados de maestros con las siglas CNTE el sistema educativo, solo por el hecho de “echar abajo la reforma de Peña”, como gritaron sus energúmenos seguidores del Congreso, que alaban más el hecho de que se haya anulado el trabajo de años del sistema mexicano que buscar mejorar la educación.

Son tan limitados mental e intelectualmente, que no se han dado cuenta que el terrible daño que viene para México lo veremos cuando su Mesías sea ya historia y tengamos que tratar de recompeoner un país que se ha fundamentado el último año en ocurrencias, en dichos popularcitos nada chistosos por cierto, en encuestas fraudulentas, en decisiones unilaterales y en obras que no tienen sustento ecológico o económico, como los caprichos denominados “Aeropuerto Santa Lucía” o “Tren Maya”.

Al tiempo vamos, y los fanáticos -con toda la expresión de la palabra- no han querido ver, porque están empeñados en comparar todo, en decir siempre que los del PRI y PAN no hicieron lo que López, y no se han dado cuenta del daño a México que vamos a tener que pagar ,porque nada se escapa de ser cobrado.

Pero es mucho muy grave el hecho de que nos etiqueten de burgueses y oreros, porque los pobres no necesariamente son obreros: el pobre es el obrero, el desempleado, el indígena, el que no trabaja y no estudia, el delincuente, el mafioso, el asalariado que diariamente acude a ganar el pan para su familia; el burgués, en contraparte, podría ser el que tiene empresas, industrias, comercios y da trabajo a muchos, y que hoy con la idea de la 4T ha sido condenado a ser de una clase socioeconómica mala, negativa.

Tener dinero nunca ha sido pecado, porque hay fortunas bien habidas. No todos son como Bartlett, como Monreal y ese grupúsculo de sátrapas que escupen propiedades y recursos en forma insultante, pero como son “cuatroteínos” no se les ve lo zurrado que tienen el rabo

Comentarios: columna.entre.nos@gmail.com

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