PALACIO…

Por: Mario Díaz.-

             

-Asesinato de Fátima enardeció a la sociedad

-Discrepan entre vocablos feminicidio y “masculinicidio”

-AMLO responsabiliza al neoliberalismo

CON justificada razón, el asesinato de la niña FÁTIMA CECILIA indignó y enardeció el ánimo de todos los estratos sociales aztecas, pero, además, en ciertos ángulos polarizo la opinión pública.

La relativa rápida localización y arresto de los presuntos responsables prácticamente se convirtió en una válvula de escape que, si bien no disipa el malestar ciudadano, al menos contribuyó a amainar la indignación de la sociedad.

El lamentable hecho colocó en grave predicamento el protocolo de seguridad del plantel educativo, la eficiencia de la Alerta Ámbar, la oportuna apertura de la investigación y el operativo de búsqueda.

Asimismo, quedó de manifiesto la pésima operatividad del sistema oficial de vigilancia mediante cámaras de video, toda vez que la Fiscalía General de Justicia de la ciudad de México hubo de recurrir a videos residenciales y empresariales para identificar a la mujer que se llevó a la menor.

La privación ilegal de la libertad, violación y asesinato de la pequeña de tan solo siete años de edad también colocó en contexto temas relacionados con el feminicidio y el neoliberalismo.

Actualmente, es tema de discusión si es correcto o no el término de feminicidio, o bien si el vocablo homicidio es suficiente para señalar asesinatos de seres humanos.

El presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR sumó al debate el neoliberalismo al afirmar que el asesinato de FÁTIMA tiene su origen en esa doctrina, responsable de la descomposición del tejido social.

La discrepancia de criterios respecto al término correcto coloca, por un lado, si la normatividad penal debe considerar el feminicidio en el caso de asesinatos de mujeres, y, por el otro, si es apropiado definir “masculinicidio” cuando las víctimas sean varones.

Aseverar que el neoliberalismo es el causante de la descomposición social que genera casos violentos como el de la pequeña estudiante, es un tema que amerita un debate profundo.

Cuestión de recordar que la intromisión de las monarquías y el absolutismo en el ámbito civil en los siglos XVII y XVIII, fueron el detonante para el liberalismo.

En México, entre los años 70 y 80, como consecuencia de las malas políticas económicas en los sexenios de LUIS ECHEVERRÍA ÁLVAREZ y JOSÉ LÓPEZ PORTILLO, inició la época neoliberal que catapultó al gobierno a participar en los negocios privados.

En opinión del Jefe del Ejecutivo Federal, tal política o doctrina es el origen de la descomposición del tejido social de los mexicanos, lo que, obviamente, ha dividido la opinión pública.

Desde esa óptica, el huésped en el Palacio Nacional asegura, además, que el neoliberalismo tiende a favorecer a los menos, que más tienen, y empobrecer a los más, que menos tienen.

Como es evidente, el triste y lamentable caso de la niña FÁTIMA no tan solo obliga a la reflexión de protocolos de seguridad escolar y de la autoridad judicial; también orienta a la necesidad de indagar a fondo y delinear programas gubernamentales para recomponer el tejido social.

DESDE EL BALCÓN:

A nivel local, para quienes se preguntan el por qué la comparación del fraccionamiento del STIRTT y la colonia Periodistas respecto al destino de áreas verdes y equipamiento, la explicación es sencilla y contundente.

Primero, porque ambos asentamientos humanos iniciaron con periodistas y comunicadores como primeros propietarios y, segundo, porque en las dos comunidades se contemplaron áreas de esparcimiento.

Con el paso del tiempo, dirigentes de la colonia Periodistas decidieron lotificar y vender el área verde y derrumbar un parque deportivo con todo y lo que ello implica, en mal ejemplo para otras directivas de colonos.

Decisión que, lógicamente, no sería deseable en el nuevo patrimonio de periodistas y comunicadores sindicalizados e independientes.

Y hasta la próxima.

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